lunes, 6 de julio de 2009

El principio del fin

No corren buenos tiempos para la misión. El otro día nos decían de unos hermanos en misión en Sudamérica que parece que se vuelven a casa; y ayer nos lo confirmaban ellos mismos.

Y nuestra misión aquí toca también a su fin. Sí, como suena. Día tras día los acontecimientos nos lo han ido confirmando. Y no hemos visto signos de que pudiera ser de otra forma. No es que el Señor no haya podido cambiar el devenir de los acontecimientos. Él puede, en un instante, hacer posible lo imposible. Nosotros lo hemos visto, somos testigos. Pero en este caso creo que es el Señor mismo el que nos lleva de vuelta. Nuestra "próxima misión" será en casa. Y es que la misión no es un lugar, sino una vocación. Como decía San Pablo, "no viviendo ya más para sí".

Sólo Dios sabe por qué nos sacó con tanta premura de España y por qué nos devuelve ahora. Pero lo que tenemos claro es que nos ha regalado un año sin igual a la familia. Cuando se habla de familia en misión es porque la misión en primer lugar ayuda a la propia familia. Ha sido sin duda un año de gracia que no nos ha dejado indiferente a ninguno. No creo que lo olvidemos fácilmente, puesto que ha dejado una huella profunda. Hemos aprendido a vivir sostenidos por el Señor. Por el Señor y por las oraciones de tantos que habéis estado al otro lado del hilo. Os agradezco de todo corazón que hayáis estado ahí, alentándonos en todo momento.

Ahora se abre un tiempo duro y difícil. Debemos retomar nuestra vida donde la dejamos hace un año. Pero estoy convencido de que el Señor nos va a ayudar. Dificultades no nos faltarán. ¿Pero qué sería la vida de un cristiano sin dificultades y sin aventuras? No tendríamos forma de agarrarnos fuerte a la cruz, a la oración, a Cristo.

¡Así que allá vamos, España! Nos vemos pronto.

Por cierto, no quiero dejar pasar la oportunidad de saludar a una de las grandes fans de este blog, a Mari Carmen, a la que el Señor dio una misión mucho más difícil que la nuestra: cuidar y sacar adelante sola a sus siete hijos. Su testimonio nos ha mantenido fuertes en la misión.
Desde aquí, un beso muy fuerte. Nos vemos pronto para tomar esa cerveza FRÍA que nos prometiste...

4 comentarios:

Miguel dijo...

Curiosamente, hoy me preguntaba Luis Lafuente que qué sabía de ti. Mira por dónde, mañana en la comida voy a poderle dar noticias frescas.

Que sea para bien y ya nos veremos por los madriles.

Un abrazo.

jesús dijo...

¡Ánimo hermanitos!

Decís bien al confirmar que la misión viaja con vosotros, y que si véis del Señor continuarla en España, pues... ¡Adelante!.

Espero vernos pronto.

Besitos y La Paz.

Jose dijo...

Estoy convencido que el Señor nos lleva de aquí por alguna razón. E igual que nos trajo aquí, nos saca a la velocidad de la luz. Un poquito estresante... pero Él sabrá.
Nosotros aquí estamos para hacer su voluntad.
Buen viaje a Tierra Santa. ¡Menudo viaje de novios, eh?!

Un abrazo. La paz.

Jose dijo...

Miguel, da recuerdos a todos los ex-compis.

Y si te enteras de un puesto de becario temporal visitante, ya sabes...

Un abrazo.