viernes, 4 de julio de 2008

De mudanza

Dicen algunos estudios realizados por aseguradoras americanas, que cada mudanza reduce la esperanza de vida del hombre/mujer (seamos políticamente correctos) en 5 años. Pues bien, no es cierto. Y es que hay una gracia muy especial que nos está acompañando desde que comenzamos nuestra andadura como misioneros: la paz.
En condiciones normales, probablemente uno de los dos hubiera acabado con el otro. Porque la tensión, jaleo y estrés que conlleva todo esto supera los límites de la realidad. Y sin embargo aquí estamos, más chulos que un ocho.

Nuestro plan de ataque es el siguiente: el lunes por la mañana Juan, nuestro muchacho mayor, y yo saldremos en coche para Alemania, con la furgoneta cargada hasta las cejas (al más puro estilo marroquí). El viernes, día 11, Esther - ayudada por su hermana Noemí - y los niños tomarán el avión (de Cutreair).
Pues bien, en este comienzo hemos visto auténticos regalos del Señor. El que mi cuñada Noemí pueda venirse con nosotros a Alemania unos días para echarnos una mano en el viaje, ya es un milagro. Otro más: hoy me llamaba desde Francia un matrimonio que va también en misión (éstos a Taiwán), pero que tienen a sus padres en Marsella; pues bien, me ofrecían poder pasar en su casa la noche que estoy de viaje camino de Alemania. ¿Qué más se puede pedir? Bien, pues aún hay más: para que pueda aclararme por esas carreteras de tierras lejanas, nuestra comunidad nos va a regalar un TomTom. Parece que los caminos se allanan, ¿verdad?

Una vez en Ludwigshafen me tocará hacer los trámites indispensables para tener luz, agua, gas, teléfono... Y por supuesto, amueblar mínimamente la casa. Pero hasta en eso el Señor va por delante. Nos decía Luciano que en Alemania la gente se muda con cierta frecuencia, detrás del trabajo. Muchos muebles no se los llevan, sino que los sacan a la calle para que quien quiera tome posesión de ellos antes de que se los lleve el ayuntamiento. Pero nos comentaba que nosotros íbamos a tener a nuestra disposición todos los muebles de un par de casas: la de la suegra (recién fallecida) de un hermano de la comunidad de allí y la del párroco, que en breve se marchará. Luciano lo veía como un milagro. Yo soy un poco más... cauto, porque siento cierto repelús cuando pienso que voy a dormir en colchones... ya usados... por gente... que se ha ido... ;-D

Posiblemente la próxima entrada ya la escriba desde Alemania, cuando ya disponga de línea. Pero eso sí, seguro que está llena de aventuras (me temo que tendrá más de 250 palabras, que según David es el límite para mantener la atención del lector. Que se lo digan a Tolkien, Rowling y compañía...).

No os olvidéis de rezar por nosotros, por favor. Y gracias una vez más por estar al otro lado de la Internés.

2 comentarios:

Miguel dijo...

Mal momento para irse a Alemania, después de lo de la Eurocopa... Suerte con lo dexlos muebles y, descuida, que los "acojonaos" que no nos atrevemos a tanto te tenemos en nuestras oraciones... aunque no sean tantas como debieran :-(

JAVI dijo...

Que tal chicos!, ¿que tal esa toma de contacto? espero que bien..
Jose, lo de la mudanza se va a quedar pequeño cuando tengais que deshacer las maletas que llevaba tu mujer en el aeropuerto, eso si que va a ser un milagro.. je, je..
Bueno, ya nos contareis, un abrazo muy fuerte.

Javi y Yolanda