martes, 10 de junio de 2008

El comienzo de una aventura


Hace dos semanas dio comienzo la mayor aventura de nuestra vida. Una aventura en la que nos hemos embarcado mi esposa, nuestros hijos y yo con ilusión, con alegría, pero sobre todo con la esperanza y la confianza de que el que va a ir por delante preparando el camino es Dios.

Sentimos la llamada a esta vocación hace ya bastante tiempo. Bien, por amor a la verdad, mi esposa tenía esta inquietud desde hacía muchos años, desde los tiempos en que sus padres se pusieron a disposición de la iglesia para ir a donde pudieran cumplir la voluntad de Dios.
Por mi parte la llamada ha sido mucho más reciente, una conversión tan difícil y dolorosa como la de San Agustín (salvando las distancias, claro). De hecho siempre le había dicho a mi esposa que yo iba a ser su ancla, bien amarrado al puerto de mis seguridades: mi casa, mi trabajo, mi familia, mi dinero...

Pero el Señor ha ido trabajando poco a poco mi corazón, haciéndome ver que esas seguridades no son sino vanas esperanzas, cosas que hoy son pero mañana han desaparecido dejándote vacío. Es cierto que lo único que no cambia, que no falla, la roca es Dios. Lo demás son vanidad de vanidades.
He recibido tanto, tantísimo del Señor que sólo me sale agradecimiento hacia Él. Como dice el salmista "¿cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la bendición".
Eso es lo que quiero, alabarle, bendecirle, darle gracias siempre y en todo lugar. Pero, ¿como hacerlo si mi vida y mi corazón están ocupados por muchos diosecillos (el dinero, el trabajo) que me tienen esclavizado? ¿Qué podría ofrecerle al Señor, si todo me lo ha dado Él? Dice "no quiero sacrificios ni oblaciones... un corazón quebrantado y humillado yo no lo desprecio". Pues bien, eso es lo que puedo ofrecerle hoy: mi corazón, mi vida, mi familia. Es lo único que tengo. Lo más valioso. Él me lo ha dado, a Él se lo ofrezco.

Este es el comienzo de esta historia, una historia de amor, de gratitud. Espero tener tiempo para ir desgranando los capítulos de esta aventura, la más heavy de mi vida. Creo que merecerá la pena vivirla. Y es por eso que deseo compartirla con todos los que leais este blog.

Un saludo a todos y gracias por estar ahí. ¡Hasta pronto!

1 comentario:

Javier dijo...

Para que veas que lo he visto, te escribo unas letras.Para el que lea esto y no me conozca, nosotros (Javier y Marimar) somos otra famila enviada a Alemania (Ratisbona)a dar gratis lo que gratis hemos recibido. Ya le iremos dando vidilla a este blog. la paz, Javier y Marimar.