viernes, 5 de septiembre de 2008

Money, money, money

Así decía la canción. Cuántas veces parece que es lo que nos hace falta para ser más felices, para no tener preocupaciones o al menos para no vivir angustiados. Aunque hemos oído cientos de veces aquello de que el dinero no da la felicidad, siempre nos sale lo de "ya, pero ayuda un poquito...".

No sé si he contado la angustia que sufrimos cuando aún no sabíamos si nos mandarían a algún sitio. Se acercaban las fechas en las que íbamos a la convivencia de Porto San Giorgio, donde se podría decidir nuestro futuro, y nos asaltaban mil dudas sobre el futuro (los hijos, la casa, el trabajo... y por supuesto, el dinero). Entonces surgió de la nada la oferta de Ericsson para salir voluntariamente de la empresa, previo pago de cierta cantidad de dinero. No voy a repetir la historia, porque ya la conté en su día. Pero sí quería recordar (que nunca viene mal) cómo estábamos: angustiados por un futuro incierto. Y experimenté una cosa que había leido: lo de estar pensando en el futuro no viene de Dios. Él da la paz. Por eso tantas veces se nos ha dicho lo de "piensa en el hoy, que el mañana no te pertenece". Porque no sé si a todos os ocurre, pero cuando piensas en el futuro siempre te ves en situaciones horrorosas, como que el futuro sólo pudiera deparar desgracias, para tí, para tu esposa, para tus hijos. Me acuerdo de un hermano que temía que le mandaran a China, porque ya se veía allí con gorro de paja, metido hasta las rodillas en los arrozales, sudando tinta (china) para conseguir un tazón de arroz para sus hijos. Esto es lo que te presenta el demonio para desanimarte, para anclarte en las seguridades efímeras que tienes hoy, para que no puedas decirle sí al Señor.

Y no es nada fácil desasirte de esos lazos que te tiende el de los cuernos, porque siempre te va a convencer para que lo pienses bien, para que seas razonable, para que veas que es imposible. Y te va a intentar convencer a través de personas que tienes muy cercanas, a las que quieres, en las que confías (tu familia, tus amigos, tus hermanos de comunidad...). En un momento dado pueden ser, sin quererlo, sin saberlo, instrumentos en manos de un diabólico artista. Y la única forma de plantarle cara es gritándole a Dios para que te ayude.
Nosotros, estando en esa situación de angustia que comentaba antes, fuimos a rezar a una ermita que hay por Getafe, en la Aldehuela. Allí está enterrada Santa Maravillas de Jesús. Y qué mejor sitio que donde hay un hermano mayor en la fe (una santa en este caso), que podía interceder por nosotros. Nos fuimos toda la familia, porque la decisión nos incumbía a todos, porque yo necesitaba que mis hijos rezaran por mí, que me ayudaran también a través de su oración.
Muchas veces pensamos que estamos solos en esta lucha. Pues no es verdad. Tenemos un montón de hermanos que pueden rezar por nosotros. Y no me refiero sólo a los que tenemos en la comunidad, a nuestra familia (si es que entienden lo de tu vocación). Sino también a todos lo que ya corrieron y combatieron antes que nosotros, como dice San Pablo.

El Señor no se resiste a nuestra oración de súplica. Y acontece. Vaya que si acontece. Si hoy estamos nosotros aquí fue porque Él nos ayudó a decirle que sí. No fue nuestra valentía ni un ramalazo de locura. Él nos dios la fuerza, el discernimiento y la paz para poder seguir adelante.

Todo esto lo cuento porque, a pesar de haber visto cómo actúa el Señor, cómo puede hacer lo imposible posible, cómo te da lo que necesitas cuando lo necesitas, cómo provee y además derrocha... pues bien, a pesar de todo eso el demonio sigue atacando por donde más te duele, por donde te ve más débil. Y en mi caso siempre he sido muy débil con lo del dinero. Así que hoy me vuelve a tentar con mirar al futuro, pensar en lo difícil que va a ser encontrar trabajo aquí, en que el dinero con el que salí de Ericsson se acabará tarde o temprano, en que hoy por hoy el Estado alemán no nos está dando ninguna ayuda económica... y que entonces nos tendremos que volver para España, derrotados, sin un duro y sin trabajo. Eso tan horrendo es lo que me presenta el demonio. Y necesito rezar para que el Señor me ayude a ver las cosas con sus ojos, con la mirada de la esperanza, de la alegría por estar hoy haciendo su voluntad. Porque sé que esto es obra suya, no mía, ni del dinero, ni del trabajo.

Y todo esto lo digo también porque es la situación que están viviendo tantos hermanos que, dispuestos para la misión, se están desanimando con el feroz ataque del demonio: el dinero que no sabes de dónde va a salir, los hijos que parece que van a sufrir un montón, la casa que no sale, el idioma que parece un escollo insalvable, los colegios, la salud, etc etc.
Nosotros tuvimos ese ataque especialmente virulento la semana antes de venir. Y estuvimos a punto de tirar la toalla y pasar de todo. Esa es la tentación. Es entonces cuando hay que gritar al Señor, clamarle; pedir a los hermanos que recen por nosotros. Porque Dios puede. Si tú confías en Él, si le amas sobre todas las cosas, Dios va a hacer la obra. Dile que sí, Él hará el resto. Lo hará fácil, ya lo vereis. Porque Él está empeñado en que esto salga adelante; pero nos necesita. Y para hacer el milagro necesita nuestra fe.

Así que ánimo.

No quería dejar pasar otro día sin pedir a todos los que leeis este blog para que receis por unos hermanos que están sufriendo por la enfermedad. Son Rafa y Mari Carmen, y son fans del blog (eso lo dicen ellos, no yo). Incluidles por favor en vuestras oraciones, para que el Señor les conceda cada día la entereza y la fuerza que necesitan, que vivan el hoy con alegría y sin mirar ese futuro que nos presenta el demonio como espantoso.
Nosotros os tenemos presentes todos los días en nuestras oraciones. Gracias por vuestros correos. También nos ayudan mucho... muchísimo a nosotros. Que la paz de Jesucristo habite en vuestros corazones.

1 comentario:

carmen dijo...

Cualquiera lo diria!!! Solo viendoos estando a vuestro lado, compartiendo con vosotros el tiempo, se ve la presencia de Dios en vuestra vida, se ve que el Señor va delante de vosotros, a vuestro lado, desprendeis una alegria que solo viene de El, por eso el de los cuernos tiene que quitaros la paz con el dinero, teneis experiencia al igual que nosotros, que en vuestras angustias y necesidades, siempre, el Señor ha salido como Héroe valeroso, solo cuando vivais sin dinero empezareis a vivir relajados, porque vivireis colgados del Señor, no del Money money, entonces sabreís realmente que el Señor os da todo lo que necesitais "Mirad las aves del Cielo no siembran ni cosechan y nuestro Padre del Cielo las alimenta". ¡¡¡Animo chicos!!!, los que hemos tenido la dicha de estar con vosotros en la misión, no tenemos ninguna duda que el Señor esta con vosotros (mañana sereis vosotros cuando tengais la experiencia de vivir en la precariedad, los que tendreis que darnos animos a el resto de las familias en vuestras circustancias.
Besos para todos.
Jesús, Carmen y Ana